
Pasión desenfrenada... creo que pude notar en mi espalda como el marmol se agrietaba al tumbarse sobre mí. Primero una grieta pequeña, tras ella otra más grande... y al final como se agrietaba hasta la más pequeña esquina. Todos mis miedos se esfumaron tan pronto me dio el primer beso, y tan pronto me dio la primera caricia.
Que se quebrara el cielo entero si hubiera sido necesario, para mí solo existian sus aullidos y el sonido del marmol rompiendose en mil pedazos...
Aullame, aullame, aullame, aullame...
